12 de mayo de 2015

El ascensor



La urbanización de Los Altos del Raso fue de las primeras que se erigió con uno de esos modernos ascensores que recorrían sus diez pisos a gran velocidad.

Era una comunidad que nació como cooperativa, moderna y bien avenida: 4 vecinos por planta. Y económica en sus gastos comunes: 10 taytas al mes.

Tras los primeros años, las derramas llegaron y le tocó el turno al ascensor. El presidente de turno, el Sr. J, lo mejoró dotándolo de intercomunicador y un servicio de iluminación de emergencia  muy eficiente. Pensó que su labor bien valía cobrarle al proveedor "T" un poco más y dividírselo entre los dos. Nadie notó nada, el pago de la comunidad ascendió a 12 taytas pero estaba más que justificado.

Al cambiar la presidencia, el Sr. J y "T" pensaron que perderían con ello la oportunidad de generar ganancias y optaron por convencer a la nueva presidenta, la Sra. K, de repetir la jugada con nuevas mejoras en el ascensor, nuevas subidas y nuevas divisiones del botín. A los vecinos no les pareció bien más mejoras puesto que ya funcionaba todo perfectamente; los confabulados pensaron entonces otro plan.

Los hijos de la Sra. K tenían unos amigos bastante osados y, por poco dinero, se encargaron de ir deteriorando el ascensor con actos vandálicos. Esto no sólo hizo que el ascensor tuviera que ser reparado varias veces sino que abrió una nueva vía de enriquecimiento. En pos de una mejor seguridad, la comunidad decidió pagar un servicio de vigilancia para protegerse de los delincuentes. Por 19 taytas al mes, el ascensor estaba impoluto y la comunidad a salvo con el nuevo vigilante, un cuñado de "T".

Pero al dejar de recibir su dinero, los amigos de los hijos de la Sr. K se tomaron la revancha y, en la noche de libranza del cuñado de "T", quemaron el ascensor.

Aquello supuso tal golpe económico para la comunidad que los vecinos de la primera y segunda planta optaron por no participar en la reforma, ni por supuesto en la utilización, del nuevo ascensor. Así, aquellos que tenían que seguir utilizándolo pagaban ya 25 taytas al mes entre comunidad y pago de la nueva instalación. Era una situación muy delicada para los de menos ingresos.

El nuevo presidente, Mr. H, íntimo del director del banco "P", pensó que se podía mitigar esa carga económica si pedían al mismo un crédito. Y así lo hicieron. Los vecinos pagaban ahora 20 taytas al mes, algo menos que antes, aunque estaban comprometidos a pagar esta cantidad por mucho más tiempo. Mr. H recibió un crédito en inmejorables condiciones por parte del banco "P" por su labor de intermediación.

Por su parte, la Sr. K reclamó en una reunión de comunidad que podría estudiarse qué vecinos usaban más el ascensor y que de alguna manera esto se compensara con un tayta extra al mes por aquellos que más lo utilizasen. La medida triunfó en las plantas medias pero creó un gran malestar entre los que más lo utilizaban, normalmente los de plantas superiores. La planta décima y parte de la novena quedó vacía.

Esto encareció de nuevo el precio de la comunidad. Dos vecinos de la planta primera que habían tenido problemas de movilidad también cambiaron de edificio pues ya era imposible utilizar el ascensor pagando los 28 taytas que les hubiera correspondido pagar por los sistemas de seguridad, el ascensor nuevo, el crédito al banco "P", los gastos de mantenimiento y el extra de utilización.

JJ, el hijo del Sr J, que había estudiado mucho, fue capaz de comprender cómo se había producido el problema y convocó una reunión para aclarar las cosas: reclamar la mordida de su padre, despedir a "T" y a su cuñado, eliminar el plus de utilización, denunciar a los amigos de los hijos de la Sra. K y hacer del ascensor un servicio eficiente.

La reunión fue un éxito y ahora el ascensor es controlado por Mr. JK, un administrador ajeno a esta comunidad tan caótica; él corre con todos los gastos de mantenimiento y actualización de las instalaciones y los vecinos pagan de comunidad sólo 18 taytas. Eso sí, cada vez que suben deben introducir en la ranura preparada para la empresa medio tayta, que no es mucho para lo bien que van ahora las cosas.


Actualización:
Hace pocos días, supe de la marcha de la comunidad de Los Altos del Raso. Ya sólo quedan 20 vecinos en el edificio, el ascensor no funciona, el vandalismo ha tomado el portal y la Sra. K, sus hijos, sus amigos, el mecánico "T" y anteriores presidentes viven ahora en unos chalets no muy lejos de allí. Se había convocado una reunión de urgencia para retomar la situación pero creo que coincidía con la final de "Mate al Chef" y se ha postergado. Intentaré acudir si puedo.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...