31 de enero de 2008

El laberinto

© JM Lorite Fonta | Todos los derechos reservados

Echo de menos jugar al fútbol

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Una barca mediterránea

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Tres personajes en una barca mediterránea. Tres personajes, tres dados, tres estrellas, dos brazos de mar de la bahía y el bote, tres.

Pese a la iniciativa y la esperanza de ganar que guarda azul, rojo es quien acabará llevándose la partida; amarillo juega sin irle la vida en ello y se convierte entonces en un espectador.

Yo siempre me he sentido identificado con dos de los personajes de color. Poco a poco descubro que, realmente, quizás sea el otro, el tercero.

29 de enero de 2008

Arte y biología, de nuevo

Es gratificador observar como las distintas disciplinas del saber humano van solapándose, integrándose unas con otras y provocando acciones que descubren nuevos detalles de nuestra percepción.

En ese ámbito se desarrolla Ariel Ruíz i Altaba, doctor en biología molecular y bioquímica, creador de fotografías que beben tanto del arte como de la ciencia. Ha fundado WetLab, un foro para la comunidad de artistas y científicos.

Ariel Ruiz i Altaba Studio
WeTLab
Ariel Ruiz i Altaba - Science Lab

En la misma dirección, los comentarios sobre La Pedrera desde el punto de vista del biólogo Carlos Collado Salleras amplían los recursos para el análisis de nuestro entorno.

LA PEDRERA educació

22 de enero de 2008

El bosque en sombra

Apenas leía un párrafo, ya lo estaba comentando a Conchi; Karen Amstrong, en su "Breve Historia del Mito" había escrito que el mito y lo religioso, al contrario de lo que hoy día pensábamos, había completado al hombre desde el paleolítico hasta la etapa premoderna. El mito había acompañado al logos, al razonamiento, a la capacidad de inventar y prepararse para lo que ha de venir; y lo completaba dando respuesta y sirviendo de guía para aquello que le angustiaba y que sigue pulsando sobre nuestras cabezas, formando parte de nuestra condición humana: la incertidumbre que causa el enfrentarse a nuestra extinción, individual y como especie.

Es comprensible que nuestro mundo no pueda sustentarse tan sólo de razones ni de lógica; Conchi recordó un comentario de Eduardo Punset, de su libro "El Viaje a la Felicidad", en el que se resumen estudios declarando que las decisiones humanas, tras un preámbulo de análisis en el que se involucran las zonas del cerebro dedicadas al lenguaje y el cálculo, son tomadas por las zonas que se dedican a gestionar los sentimientos, la afectividad, el placer... esa misma zona boscosa en el que se teje lo religioso, lo espiritual, el mito.

Debe ser todo una maraña, una madeja como las que garabateara mi hija. Nuestra capacidad de análisis, del uso de la razón y la lógica debe ser permeable a nuestra percepción de emoción; y al revés. Hay experimentos muy curiosos: uno de ellos suele hacerse en televisión cada campaña y es el de ofrecer un mismo vino servido desde botellas de estatus formal e iconográfico muy diferenciado. El resultado se puede imaginar: el que parece caro es el mejor. Sin duda alguna, esto es así y ellos, los encargados de diseñar nuestros productos, también lo saben.

Más interesantes son las pruebas ofrecidas por Marc Gobé en su "Branding Emocional"; en ellas, se constata como consumidores no habituales de refrescos de cola a los que se les pide que opinen sobre dos marcas de ese refresco distintas (Coca-Cola y otro competidor) acaban eligiendo siempre al de Coca-Cola por motivos emparentados con las sensaciones de emoción o placer. Habían recibido el mismo refresco pero la memoria y la identidad que ellos albergan de la marca les hace percibir a un refresco como distinto al otro.

Una prueba más del texto de Gobé y que encuentro definitiva: a la inmensa mayoría de personas a las cuales se pedía explicar qué móvil de los mostrados les parecía desarrollado con una mejor ergonomía, cuál funcionaba mejor, acababan eligiendo aquel
que deseaban tener, con cuyas formas y colores se identificaban, en definitiva, aquel que les gustaba. Si me gusta, funciona mejor. Pongamos nosotros ejemplos con las prendas, coches y objetos que tenemos o deseamos.

No hay nada malo en ello, es más, sospecho que, de otro modo, dirigidos sólo por motivos razonables, habríamos desaparecido junto con algún otro mamífero que no hubiera soñado con ser otro, mejor, de convertirse en héroe a pesar de los miedos y la tremenda magnitud del reto. El hombre, dominador del logos, debe reunirse con el hombre del mito para no desaparecer en el vacío y en silencio; la necesidad de vencer a un animal más grande y fuerte fabricó la primera lanza, el sueño de trascender dio la valentía de utilizarla.



Cada uno, algún día, si no lo ha hecho ya, deberá adentrarse en el corazón de un bosque en sombra, inhóspito, andar durante días y noches para, al final, intentar dar caza a ese animal salvaje que nos espera; dudando, como nosotros, si logrará la presa o hallará la muerte

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17 de enero de 2008

¿Creían los antiguos griegos en sus mitos?


Los griegos, más que creer, eran sus mitos; el mito estructura sus arquetipos, el valor y sentido de su actuar, individual y colectivo, sienta las bases de los orígenes físicos y materiales del espacio y tiempo por ellos habitados, explica el nacimiento de la humanidad, de la mujer, del fuego, de aquello que les otorga el rango de civilización; lo hace, además, entroncando con el resto de mitologías orientales que se hallan en el pensamiento más primitivo del hombre antiguo; y por último, tiene continuidad en un presente dinamizado y ordenado por los ritos, locales y panhelénicos, de su sistema religioso.

Su creencia no se ejemplifica en una adhesión dogmática a los hechos narrados, de hecho, los mitos sufrieron un proceso de depuración y categorización a lo largo de la cultura griega, fueron filtrados, deformados, mutilados o expandidos en pos de intereses políticos, estéticos; percibidos de forma distinta en la Grecia arcaica, clásica y helenística… Su creencia es la de una civilización griega que desarrolla los mitos para explicar
de dónde viene, por qué es como es y qué debe ser; las individualidades creadoras de mitos no hacen sino explicitar el imaginario colectivo de un pueblo.

Aún podríamos preguntarnos: ¿qué es lo que nos dice a nosotros hoy día el mito griego? La respuesta se podría obtener observando cómo su revisión en forma cinematográfica, teatral, escrita, etc. nos explica aquello que, por nuestra propia esencia humana, la razón no podrá fundamentar: como hicieran Eurípides, Séneca o Sartre, la oscura y primigenia lejanía de los mitos da luz a un presente convulso e incierto.

La escena, firmada por el pintor Douris en el 480 a.C. sobre una cerámica de Calliades, representa a Eos recogiendo el cuerpo de su hijo Memnón, muerto por Aquiles en la guerra de Troya. Está realizada mediante la técnica llamada de las “figuras rojas”, donde la copa es cubierta de barniz negro, dejando en reserva la figura, quedando así esta del color rojizo de la arcilla. Más información en el Louvre

15 de enero de 2008

Tres en la playa


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Gestación del pollito Capicú


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Icologos: Marieta en motoretta


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Icologos: Paloma come puntos y comas


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Icologos: los nenes de Marisa




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Icologos: Mercedes


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11 de enero de 2008

Icologos: Cristina

Tipografía: Stone Sans


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Del garabato al monigote


María había pasado semanas garabateando sobre páginas y páginas, en una expansión cinética descontrolada en la que el ojo era el que seguía a su mano; su satisfacción era doble, provocada por el placer del movimiento y por la sorpresa y emoción de crear algo que antes no existía, casi siempre, madejas de líneas de color.

Una tarde, las madejas desaparecieron; en su lugar, el plano vacío se ocupó con formas cerradas: óvalos, rectángulos... el ojo ya conducía su mano. Interrumpía voluntariamente algunas de las líneas para continuar después de pasar "detrás" de alguno de los espacios cerrados. Las líneas, horizontales y verticales se cortaban produciendo intersecciones en las que se alojaba entonces un arco, una esquina. Una vez terminados, María explicaba lo que había dibujado sin que existiera ningún tipo de semejanza formal con lo nombrado. Estos dibujos, los más deliciosos desde mi punto de vista estético, me sugieren topologías, espacios arquitectónicos, planos, esquemas...

Poco tiempo después, aparecieron los monigotes

8 de enero de 2008

Especies encontradas: el pez rejamaiz

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En la sala de exposición de aperos de labranza de J Ramón Calderón

Kanji, Chillida y gramil

La masiva densidad que poseen los agujeros negros no les hace, sin embargo, visibles como el resto de brillantes astros; su localización y densidad sale a la luz por la observación del número de estrellas y el movimiento que describen en torno a ese cuerpo oscuro.

De manera similar, Chillida logra dotar de masa y volumen el espacio vacio rodeándolo de potente masa pictórica o escultórica. Su monograma, su firma incisa o grabada, responde a ese principio que se descubre también en los kanjis japoneses, ideogramas que constituyen una de las principales formas de escritura japonesa.

En concreto, hi/nichi, el kanji que enlaza con el concepto "sol/día", se construye, según me comentara la profesora de calígrafa japonesa, escritora y estudiosa de la cultura nipona, Teresa Herrero, con los mismos acentos gráficos y dirección del trazo con que Chillida construyese su monograma en busca de la síntesis de las letras de su nombre.

Por todo ello, cuando encontré aquel viejo gramil en el desván de mi suegro Ramón, vi la escultura, el signo, y quise rescatarlo de entre el resto de objetos mutilados o en espera de ser reparados y darle una nueva vida.

3 de enero de 2008

Cualquier célula

"Cualquier célula –de humano, animal, pescado, ave o insecto– dada la oportunidad y bajo las condiciones adecuadas, puesta en contacto con cualquier otra célula, por ajena que ésta sea, se fusionará con ella. El citoplasma fluirá fácilmente de una a la otra, los núcleos se unirán y se convertirán, por lo menos por algún tiempo, en una célula individual con dos genomas completos ajenos, preparados para bailar, para multiplicarse. Es una Quimera, un Grifo, una Esfinge, un Ganesha, un dios peruano, un Chí-lin, un buen augurio..."

H. Harris (1985), "Roots: Cell fusion", BioEssays, vo. 2, nº 4, pág. 176-179

Cita en
CATTS, Oron; ZURR, Lonat (2006). "Hacia una nueva clase de ser – el cuerpo extendido". En : "Organicidades".
Artnodes. N.º 6. UOC. [1/1/2008]. http://www.uoc.edu/artnodes/6/dt/esp/catts_zurr.pdf
ISSN 1695-5951

2 de enero de 2008

El Paréntesis

"El Paréntesis" es un intento de pequeña poesía visual y ensayo de una lectura digital. El ritmo de lectura lo marca la secuencia de las frases que perduran en pantalla lo que perduran en la memoria del lector. La última frase debería aparecer antes para desaparecer en la oscuridad completamente, pero el azar y la motivación también intervienen y así queda, imperfecto y lento, como un balbuceo."

ver "el paréntesis"

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